Casa Sayra

Una casa para compartir la vida.

Miguel y María necesitaban una nueva casa, se conocieron en una etapa madura de sus vidas y decidieron mudarse a un nuevo hogar, cada uno con sus hijos formarían ahora una nueva familia. Lograron encontrar una propiedad con un terreno amplio, aunque en un entorno con poco valor urbano. Buscaban un lugar espacioso que fomentara la convivencia, a la vez que garantizara la privacidad de cada uno. Nos contactaron porque querían espacios abiertos y flexibles, combinados con áreas privadas para el resguardo individual. La respuesta debía ser pulcra, ecléctica y neutral, pensada para acompañar esta nueva etapa y ser adaptable a las distintas personalidades y usos familiares.

Decidimos plantear una arquitectura centrada hacia el interior de la vivienda, creando un paisaje íntimo, desconectado del entorno, con fragmentos de cielo abierto, casi sin la percepción de intervención humana cercana. Hacia el exterior, la relación con la ciudad se manifiesta en una estructura monolítica, rigurosa y noble, que resulta amable pero también inexpugnable, entregando al hogar una presencia fuerte, protectora y con un diseño neutral que equilibra la formalidad con la calidez.

Fachada vivienda del lago